Suenan golpes(*) todo el tiempo. Parece como estuviera en un submarino. Estoy con papá, mamá y Fidel. Sí, es un submarino como el que vi ayer en la película y también es amarillo. Papá me prometió que me llevaría en submarino por mi santo. Faltan veintitrés días para mi santo. ¿Y ahora qué me van a regalar por mi santo?
(*)
Hace un año pedí un gato y me regalaron a Fidel. Los bigotes de Fidel son los bigotes más largos del mundo y los brazos de papá son los brazos más largos del mundo. Abrazo a Fidel cuando tengo miedo. Papá me abraza a mí cuando tiene miedo y me dice ¨conmigo vas a estar bien¨. Me gustan sus abrazos y lo dejo protegerme. Me hago la asustada para que me abrace más fuerte. Me da risa: cree que todavía soy una niña. Acabo de entrar a primer grado.
(**_*)
No sé por qué hoy papá me abraza más de lo normal. Tal vez le dan miedo los submarinos. Mamá no deja de mirar por la ventana. Está como buscando algo. ¿Será su cartera? Siempre que pone esa cara está buscando la cartera. Mira y mira la ventana y dice cada dos minutos ¨Dios mío, qué horror¨. Es exactamente cada dos minutos porque he tomado el tiempo con mi nuevo reloj que tiene cornómetro. Quiero decir, cromótero. Ay no, ¿crotónemo? Bueno, esa cosa que mide el tiempo.
(_* _ *** _ **_)
No sé cuánto tiempo llevamos aquí pero todo afuera todo se ve marrón. Estoy un poco mareada. A cada rato nos chocamos con cosas (*_**_*). Hay palos, paja, piedras y bultos que no puedo ver bien qué son. Las ventanas son demasiado chiquitas y todo pasa muy rápido. Creo que acabo de ver una silla. Cuando chocamos con piedras grandes el submarino tiembla. Las piedras chiquitas hacen un sonido como de lluvia. Pregunté qué era esa agua marrón. Todos me responden rápido sin explicarme nada. Es como si nadie quisiera hablarme. ¿Estarán molestos conmigo? No entiendo, hoy comí brócoli.
(***)
Mi papá no deja de mirar su celular. Es lodo, me dijo, mirando su celular. Lo dijo tan bajito que primero pensé que dijo lobo. Pero no, dijo lodo y ahora sé que lodo es como decir barro. Yo sé lo que es el barro. Nunca me dejan jugar en el barro porque mancha la ropa.
(_)
Escuché por ahí la palabra guayco pero no sé si escuché bien porque justo golpeamos una piedra grande(*). ¿Será el piloto que se llama guayco? Pero no he visto ningún piloto. Creo que es el barro el que nos está empujando. Si algún día tengo un perro, lo llamaré guayco y me encargaré de que siempre me haga caso.
(*_***__*)
¿Hacia dónde vamos, pa?
(*)
¿Papi?
(_)
Al mar, Ana. Tranquila que ahorita llegamos.
(_)
Me dijo eso hace siete minutos. Lo conté en mi cromótero. Quiero sacar la cabeza y ver el sol. No le digan a mi mamá que no me he puesto bloqueador. No le digan nada. No quiero preocuparla. Mejor que encuentre su cartera para que deje de mirar a la ventana.
( _ )
Uf qué calor. Todo se mueve rápido afuera. Es como estar en una burbuja dentro de una licuadora. Los bigotes de Fidel están caídos. Creo que está triste. Creo que acabo de ver pasar una muñeca sin brazo por la ventana del submarino. Me asusté y abracé a Fidel. Mi papá debe haber visto algo más feo porque de repente soltó su celular y me abrazó a mí. El barro es del mismo color que sale cuando mezclo todas mis témperas. A mi mamá no le gusta que las mezcle todas porque se forma un color sin nombre.
(*_***_)
Tengo un poco de náuseas. Felizmente mi mamá me ha hecho lonchera. Tengo juguito de caja y galletas de soda. No tengo hambre pero voy a tomar jugo para que se me pase el mal sabor. Sabe raro. Es de color marrón. Sabe a témpera. Alguna vez probé témpera. No le digan a mi mamá. Menos ahorita. Sigue buscando su cartera. Mejor me aguanto.
(*_**_*)
Quiero sacar mi brazo y tocar el barro. ¿Estará frío o caliente? Cuando le pregunté a mi mamá si podía abrir la ventana, no dejó de mirar a la ventana mientras me dijo no sabes de lo que estás hablando. ¿Por qué nunca puedo mancharme? Siempre tengo que andar limpia. Quiero estirar mi brazo hasta alcanzar esa muñeca. Mi papá me vuelve a abrazar. ¿Pa, se puede nadar en el lodo? Sí pero necesitas un buen casco y aletas. Ya sé qué voy a pedir para mi próximo cumpleaños.
(*_**)
Cuando sea grande voy a meterme en el lodo. Ahora no creo que pueda. Tendría que hacerlo a escondidas pero primero quiero ver si me dejan ir al parque. No entiendo. ¡Yo ya estoy en primer grado y hasta puedo escribir la palabra hipotrótano! Si espero mucho tiempo y me hago muy grande solo diré Dios mío qué horror y daré abrazos mientras miro mi celular. Mejor me apuro. No entiendo por qué estamos aquí. Tal vez aparezca un delfín por la ventana. En la película de ayer habían delfines afuera del submarino. Suenan las piedras como lluvia. Me encanta ese sonido. Qué pena que en Lima nunca llueve.
(*)
Ana, no creas que porque no hay colegio vas a dormir hasta tarde. A levantarse.
( - )
De repente abro los ojos y el submarino se ha hecho más grande. Es blanco y tiene ventanas grandes. Fidel sigue junto a mí. Papá ya no está y tampoco su celular. Hay un vaso de jugo sobre la mesa de noche. Está rico pero es de caja. Qué raro. Seguro Nelda no vino a trabajar. Mi mamá no sabe usar el exprimidor de naranjas. No importa: por lo menos no es barro. En la ventana tampoco veo barro, solo gotitas de lluvia. Qué raro porque en Lima nunca llueve. ¿Sigo soñando? Creo que sí porque mamá sigue diciendo cada dos minutos, ¨Dios mío, qué horror¨. Todavía no ha encontrado su cartera.
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