Monday, May 22, 2017

Un lunes cualquiera

- Otro día más.
- Otro día más.
- Apúrate. No tienes mucho tiempo.
- Tengo que apurarme. No tengo mucho tiempo.

Alicia mira la alarma y la escucha sonar desde su cama.

- Ayer llegaste tarde. Hoy tienes que moverte más rápido.
- Ayer llegué tardaso. Hoy tengo que moverme más rápido.
- No te olvides que es santo de tu mamá.
- Verdad. Hoy es santo de mi mamá.
- Tienes que llamarla.
- No puedo olvidarme de llamarla.
- ¿Le compraste regalo?
- Carajo. Me olvidé de comprarle un regalo.
- Hoy no te dará tiempo.
- Y ahora cómo me hago el tiempo.
- Tienes que mandar ese mail.
- El mail, verdad. Hoy si no me olvido.
- ¿Por qué te da tanta flojera? Es solo un mail.
- Es solo un mail. No sé por qué me da tanta flojera.
- ¿Qué le vas a regalar?
- ¿Y si solo le compro unas flores?
- Predecible.
- Medio misio, ¿no?
- No vas a poder. 
- Tengo que encontrar el tiempo. Tal vez si... Antes de que vaya a...
- Tu refri está vacía.
- No tengo nada en la refri. Y ahora qué desayuno.
- ¿En serio le vas a comprar flores?
- Sí, flores, una tarjeta y punto.
- Eres un desastre.
- Ya cállate.

ALICIA salta de la cama y apaga la alarma queriendo que ese botón pudiera apagar más que solo esa alarma.

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